martes, 31 de mayo de 2016

Borrón y cuenta nueva: próximo taller con Ricardo Armas en la ONG

Quizás lo que más se acerque a captar un instante en palabras sea el Haiku. El poema fragmenta el momento. Así como la escritura recurre a la imagen para construir el texto, una fotografía se convierte en metáfora, pero una serie de imágenes hacen narrativa. El fotógrafo venezolano Ricardo Armas explora el carácter fragmentario de la fotografía como una suerte de rompezabezas que permite que esas piezas bien engranadas creen "narrativa".

Foto del perfil de FB.
"La fotografía tiene que nutrirse de algo, no de un zoom, o de un trípode, ni de la capacidad de memoria de las tarjetas. El ingrediente básico de la fotografía es tener  algo que decir, someterse a sí mismo en el proceso de tomar la foto... Este es un país para fotógrafos". La frase la dijo Ricardo Armas en una charla realizada hace unos cuántos meses en la Organización Nelson Garrido, durante una visita que fue, si no relámpago, un tanto clandestina. Esa vez, los que asistimos pudimos recorrer su portafolio en una presentación llena de anécdotas. "Como país tenemos una propuesta interesante que se puede desarrollar en la fotografía", afirmaba en el conversatorio.

Radicado en los Estados Unidos, Ricardo Armas vuelve a la que siempre ha sido su casa (de hecho, por algo la biblioteca de la Organización Nelson Garrido lleva su nombre) para dictar un taller que se llama Borrón y cuenta nueva, del 18 de junio al 30 de julio, los sábados de 9:00 am a 1:00 pm.

Venezuela ha tenido el privilegio de contar en estos últimos años de fotógrafos extranjeros que han venido a conocer lo que ocurre aquí, pero también a formar a los estudiantes de las escuelas de fotografía del país que los han invitado (también proyectos como el de la Galería Tresy3, que sin ser escuela, promueve el tema). La mirada de quien vive en el exterior se vuelve entonces más acuciosa, o curiosa por decir lo menos. Pero esta vez es un "profeta en su tierra" el que desde el lugar donde decidió residir, estará orientando a sus coterráneos con dos criterios: de quien conoció un país que dejó atrás y quiere volver a encontrarse con él en la propuesta visual de los otros y de quien siguió desarrollando su instinto en tierras lejanas para convertir fragmentos en historias. Realmente, este taller es una oportunidad de lujo.

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