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Presentación en El Buscón (foto IP) |
El verso de un poeta puede pasar desapercibido, o puede
dejar sin aliento, si es que esa línea tiene o no sentido en la vida de quien
lo lee. De esta manera, la poesía toca unas teclas que suenan sólo bajo la
empatía, y es como si escarbara en alguna raíz que se despierta en el individuo
que lee. Por eso, los lugares lejanos y extraños se vuelven tan cercanos e
íntimos. Si no se hace la adherencia a evocaciones propias, las historias
dejarían de tener sentido. Así ocurre con “Tatuajes criminales rusos”, el
poemario que Fedosy Santaella viene a presentar (bajo el sello Oscar Todtmann Editores, 2018) este miércoles 28 de noviembre en
Venezuela, en el marco de la Feria del Libro del Oeste, en la UCAB, a las 10:00
am, y luego a las 5:30 pm en El Buscón.
Esta condena tatuada, puede ser el purgatorio de cualquiera.
La madre ronda de muchas maneras, y como madre me interpreto. Sacude los
recuerdos cuando se trata de competir en el afecto con un gato, la muerte
también puede anhelarse como el amor de una madre. Si la madre rescata la vida
inocente, la muerte es inocente de tomar el destino final. Madre y muerte
sentencian como gemelas.
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Fedosy Santaella (foto IP) |
Los poemas se quedan rondando en mi memoria con nuevos
versos, como un diálogo. Y no se trata de continuar algo, sino más bien de
hurgar historias, propias y ajenas. Se tienden puentes de muchas maneras. Entre
aquellos criminales rusos que hablan desde la curiosidad del poeta; entre las
palabras que dibujan los tatuajes, el surrealismo no está en la destreza del
dibujante sino en la forma de ver y decir. Porque un trazo en la piel es
también un poema, aunque hable de triunfos en las fechorías. La nieve y el mar
también hacen puentes. Atrapada en gélidas geografías aún hay espacio para la
furia tropical, y sólo así se entiende la sensación de agonía. La cárcel no sólo existe entre barrotes, y el deseo de una fuga, ansiar la libertad, también crea metáforas a la medida. Un odio que se
entrega envuelto en la palabra amor…
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Con el poeta Alfredo Chacón |
Historias imaginadas sobre la base de hechos concretos. Fedosy buscó una conexión con sus raíces rusas, pero también tuvo un descubrimiento en internet. No
sé si todos los poemas están enlazados a la red que nos permite el mundo
globalizado. Pero creo que el nudo central se encuentra en Mikhail Kovanev,
poeta condenado por asesinato, quien diseñó sus propios tatuajes. Los versos de
su biografía-poema me susurraron la necesidad de buscarlo a través de Google. Sólo ese
nombre de la página 43 me llevó a navegar a un rumbo nuevo. Y allí estaba,
observándome con una pose que bien podía ser una invitación de aquél que espera
al poeta que también escribirá sobre él.
Los poetas son condenados, algunas veces hasta a su
silencio. Pero destacan los que se atreven a decir desde otras pieles lo que en
sus vidas, reales o ficticias, quieren exorcizar.
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Las poetas Gabriela Rosas (leyendo) y Kira Kariakin (presentadora) |
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foto cortesía de Fedosy Santaella |